RELACION DROGAS-DELINCUENCIA

En este apartado nos disponemos a conocer la verdadera relación entre el consumo de drogas y la comisión de delitos, y más concretamente a desmitificar este hecho, pues son muchos los que piensan que el consumo de drogas lleva obligadamente a la delincuencia o viceversa. Sin embargo, la relación que puede llegar a existir no es generalizable a todos los casos ni a todas las sustancias; muchos delincuentes no consumen drogas y muchos drogodependientes no cometen delitos. Establecer una estrecha relación o definición entre drogas-delincuencia sería, cuanto menos, simplificadora y no correspondiente a la realidad.

De este modo, aunque los estudios no demuestran explícitamente la relación entre el consumo de sustancias ilegales y la delincuencia, sí demuestran que la comisión de delitos suele preceder al consumo de drogas y que el consumo puede llevar a la comisión de delitos contra la propiedad a fin de mantener ese hábito; pero, como ya hemos dicho anteriormente, ningún estudio ni ninguna estadística es generalizable y aplicable a todos los casos. Además dicha relación puede ser dinámica y variar en una misma persona a lo largo del tiempo. No obstante, se precisa de una definición para tratar de conocer la magnitud, tendencias y pautas del problema, pues en algunas ocasiones sí se produce un efecto de refuerzo mutuo entre la actividad delictiva y el consumo de drogas.

Existen numerosas teorías que intentan establecer cierta relación entre la delincuencia y el consumo de drogas, pese a ello nosotros hemos optado por un enfoque cada vez más común en los estudios como marco conceptual para analizar la delincuencia relacionada con la droga: el enfoque propuesto por Goldstein, también utilizado en el Plan de Acción de la Unión Europea en materia de lucha contra la droga para delimitar la relación entre el consumo de drogas ilegales y la actividad delictiva.

El modelo de Goldstein, concibe el término “delincuencia relacionado con la droga” englobando tres tipos de delitos:

-          Delitos psicofarmalógicos: delitos cometidos bajo los efectos de una sustancia psicoactiva como resultado de su consumo agudo o habitual

-          Delitos compulsivos con fines económicos: delitos cometidos para obtener dinero (o drogas) al objeto de financiar la adicción a las drogas

-          Delitos sistemáticos: delitos cometidos en el marco del funcionamiento de los mercados ilegales como parte del negocio de la distribución y el suministro de drogas ilegales

Es importante no olvidar la complejidad de la cuestión que aquí se trata, puesto que no sólo intervienen unas sustancias específicas, sino también un individuo concreto con unas circunstancias y particularidades concretas, que se desenvuelve en un contexto sociocultural concreto y en el marco de unas políticas concretas de actuación que, incluso en algunos casos, pueden llegar a reforzar el problema. De acuerdo con Otero (1997), “no tiene sentido examinar la relación droga-delincuencia desde planteamientos causa-efecto, ya que son otras variables (familiar, grupales y personales), las que explican ambos fenómenos y, por tanto, <responsables> de la relación. El fenómeno de las drogas no se puede comprender sin tener en cuenta los conflictos escolares, desestructuración familiar, dificultades o no de acceso al empleo, otras adicciones, etcétera, es decir, las situaciones de vulnerabilidad y / o exclusión social que viven cada vez más personas y grupos de nuestra sociedad”.

De este modo, se trataría de analizar profundamente los factores que generan dichas situaciones de vulnerabilidad y/o exclusión social y la puesta en marcha de políticas e intervenciones que se apliquen a la compleja realidad del problema.

Para finalizar este apartado nos gustaría distinguir en la relación drogas-delincuencia las diferencias existentes referentes al género y la edad, sin embargo, son pocos datos de los que se disponen como para dar a conocer conclusiones concretas al respecto.

A pesar de ello, puede decirse que se da un mayor consumo entre hombres que entre mujeres (según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística), por lo que existe mayor probabilidad en la comisión de delitos entre los hombres que entre las mujeres.

Con respecto a lo que hace referencia al periodo de edad en el que se produce un mayor consumo de drogas ilegales, según los datos que se ofrecen en el INE, es más frecuente el consumo entre jóvenes que entre adultos. No obstante, los datos consultados son, desde nuestro punto de vista, poco concluyentes. En primer lugar, porque clasifica los datos en dos grupos de edad bastante amplios (un periodo entre los 15 y los 34 años de edad, y el otro entre los 34 y los 64 años) y, por tanto poco determinantes; y, en segundo lugar, porque los últimos datos pertenecen al año 2007, e incluso en algunas circunstancias no aparecen los datos pertenecientes a este año, siendo las últimas estadísticas del año 2005.

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