Especialistas detectan temprano debut en el consumo de drogas de presos cordobeses

Hace un año se inauguraba en Córdoba el primer centro de atención de presos adictos del interior del país.
Por allí ya pasaron 70 internos en problemas con el consumo de estupefacientes, población que les permitió elaborar un informe que determina el perfil de los presos con esta problemática.
Uno de los datos que llamó poderosamente la atención del equipo técnico es la temprana edad de inicio en las drogas de la población carcelaria que pasó por el Centro. El 69% comenzó consumiendo entre los 12 y los 14 años, el 20% entre los 15 y los 18 años y el 11% restante entre los 7 y los 11 años.
“Si bien esta última franja es la menos significativa, llama la atención que una cantidad no menor de personas condenadas por algún delito, haya comenzado a drogarse siendo niños de tan sólo 7 años”, comentó Carlos Cortez, médico jefe técnico del Centro de Atención de Adicciones del Servicio Penitenciario de Córdoba.
En cuanto a la adicción y el tipo de delito por el que purga condena, el análisis de datos arrojó que el 91% es por delitos contra la propiedad, mientras el 9% es por homicidio.
“Esto nos indica que se drogan para robar y roban para drogarse, es un círculo vicioso, además echa por tierra la teoría de que los delincuentes drogados hacen barbaridades, violan o son más violentos, la gran mayoría roba para saciar su adicción”, explicó el profesional.
En este período también se llegó a determinar que la droga de inicio a sus adicciones, en un 50% fue por consumo de marihuana, un 19% de fana o inhalantes, un 16% de cocaína y un 14% de alcohol. Llamó poderosamente la atención de los equipos de salud que no se encontró la pasta base, conocida como el “paco” entre los estupefacientes.
“Pensamos que entre las drogas de inicio, por tratarse de una población muy vulnerable, podía encontrarse esta droga que se relaciona con los sectores más humildes”,explicó Cortez.
En tanto, el médico a cargo del programa destacó que dentro del centro no se produjo nunca una situación violenta, “teniendo en cuenta que el interno adicto es más agresivo y suele generar problemas en el pabellón, en el centro, donde recibe contención personalizada e integral, se vuelve una persona agradecida y tranquila. Incluso tenemos casos de internos que ya están en libertad y continúan el tratamiento con el patronato del liberado, y nos llaman para ver cómo estamos, cómo están sus compañeros”, comentó.
Se realizaron más de 300 evaluaciones, todas ellas pedidos de los equipos técnicos de los penales provinciales o de los jueces de ejecución penal responsable de los internos.
Se trata de personas condenadas con problemas en el consumo de drogas, del cual el 30% fue admitido. “Hay muchos internos que, a pesar del pedido de un profesional penitenciario o del juez, se niegan a realizar un tratamiento de recuperación, ya que consideran que la droga no es un problema en sus vidas, o que pueden controlarla solos”, explicó el médico jefe técnico del Centro.
Para los profesionales es un buen síntoma que el 30% de los internos está recuperando su adicción sin necesidad de un tratamiento médico con psicofármacos.
“El 70% restante está medicado con estabilizadores del ánimo, son anticonvulsivantes que se utilizan para estabilizarlos”, añadió Cortéz.

El 50% de los internos se inició en las drogas fumando marihuana.

Acerca de espaciodelua

estudiante de educacion social
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